La costa sur de Bioko es un lugar clave para la reproducción de las tortugas marinas, donde hasta cuatro especies ponen sus huevos cada estación seca. Este momento crucial también sirve de sustento a muchos depredadores. La mayoría de las crías nunca llegan al mar, como esta tortuga verde (Chelonia mydas) que ha sido capturada por un cangrejo de tierra atlántico (Johngarthia weileri). Un claro ejemplo de la crudeza implacable de la naturaleza.
Cada otoño, numerosas polillas (Lepidoptera Geometridae) de invierno eclosionan en el bosque que rodea mi ciudad natal en Bavaria. Los machos tratan de encontrar a alguna de las hembras, incapaces de volar, que se posan en los troncos de los árboles. Para capturar el movimiento de vuelo de las polillas, escogí una técnica fotográfica que combinaba un led y un flash a la segunda cortinilla. Después de unas cuantas miles, encontré esta foto en mi serie donde algunas de las ramas quedaron iluminadas durante la exposición.
Un macho de galápago de California (Actinemys pallida) asoma la cabeza por debajo de unas ramas sumergidas, cubiertas de masas de huevos de tritón de California (Taricha torosa) que contienen larvas bien desarrolladas en su interior.
Anclados a las raíces sumergidas de un árbol en la corriente impetuosa de un arroyo de los Apeninos, dos sapos europeos (Bufo bufo) permanecen unidos en amplexo. La corriente los arrastra, pero su abrazo se mantiene firme, lo que permite vislumbrar brevemente bajo el agua la determinación que hay detrás de su ritual de apareamiento.
Cuando el día tocaba a su fin, unos amigos me avisaron de la presencia de este ejemplar. Desde lo alto de un puente que cruza el río, pude fotografiar a este yacaré negro (Caiman yacare) acechando a una posible presa entre las algas. Sin duda, fue una oportunidad excepcional para fotografiarlo antes de que se fuera por completo la luz del día.
Una única exposición prolongada de 108 segundos. Desde 2016 vengo fotografiando polillas de invierno (Lepidoptera Geometridae) en el oscuro y frío bosque. Enjambre de polillas de invierno macho bajo árboles desnudos en bosques densos, en una preciosa tarde de finales de octubre, cuando la temperatura oscilaba entre 0 y 8 °C. En los últimos 10 años, nunca había conseguido capturar polillas de invierno frente a un fondo tan bonito, otoñal, iluminado por la luna y con un fondo perfectamente alineado.
En las profundidades del robledal de roble cabelludo (Quercus cerris), escondida entre la hojarasca, descansa una criatura fascinante. Una mariposa nocturna, la esfinge del roble (Marumba quercus), que solo se dejará ver cuando la oscuridad lo invade todo. Cuando el Sol se esconde, algunas hojas alzan el vuelo, volviendo a la vida, como si la luz de la Luna les empujase hacia arriba desafiando a la gravedad.